viernes, 11 de septiembre de 2009

Pocas novedades en el frente.

Cada vez es más rutinario… Pocas cosas me llaman ya la atención. De hecho ya no llevo la cámara en el bolsillo las 24 horas del día como hace un tiempo. Me he adaptado. A partir de aquí el aprendizaje es más lento. Pero todavía quedan un par de semanas para afianzarlo todo.
En cualquier caso no es algo tangible y por tanto no se puede contar, pasa o no pasa, pero no hay diferencia aparente.
Y por tanto la semana ha sido de lo más normal. Trabajo, dormir y salir algo. Una rutina placentera en cierta medida. La calidad de vida es muy alta. Supongo que para superar muchas carencias la gente se busca actividades más pro: restaurantes más pro, garitos más pro, etc. Supongo que eso lo echaré de menos. Pero hay que volver a la realidad.
Estuve en un restaurante tailandés. No había sentido más picor en mi vida. Y encima solo éramos dos cenando por lo que había que guardar las apariencias… nunca agradecí tanto cenar con vino (blanco en este caso). Porque el agua no hubiera hecho nada.

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