Cuarta ciudad Guilín:
Acabo de cenar. Uno de los platos eran como raviolli relleno con una especie de carne con especias que sabía literalmente a detergente. Que ascazo me ha dado. Obviamente lo he dejado pero valiente de mí he llegado a ingerir el primer bocado. Ha pasado ya más de una hora y tengo todavía su sabor recorriendo mi cuerpo... creo que de ésta no paso... voy a ir haciendo acopio de papel higienico...
Bueno, al grano. Tras mi batalla personal con el avión aterrizamos en Guilín sin mayores complicaciones. La primera alegría al bajar del avión. El primer sobresalto también. La alegría: se podía respirar! No había humedad! Ole, ole!! Una temperatura perfecta.. cuanto echabamos eso de menos. El susto: No he visto tal concentración de mosquitos en mi vida. Por suerte al adentrarnos en la ciudad la contaminación hace su efecto y hay muchos menos mosquitos. Por otro lado, aunque es verdad que la humedad era menor, nuestros 40 grados no nos los quita nadie. Tengase en cuenta que Shanghai, que está a mitad de China, está a la altura de Marruecos. Guilín está al sur de China...
Llegamos de noche y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos esperaba un magnífico paseo en barco por el rio de unas 6 horas a Yangzhou. Impresionante. Veanse fotos en picasa, pero obviamente no captan la sensación real. Genial. Yangzhou también perfecto un pueblecito bastante bien conservado lo único que venido a menos por la masificación de turistas. De hecho las típicas tiendas vendían por doquier demás basurilla para turistas. Pero estuvo bien.
Después cogimos el bus (ida en barco, vuelta en bus)
que nos llevó a una cueva. Toda la zona está llena de cuevas descubiertas en la guerra (1912-1949) y que se utilizaron de refugio. Hoy, decoradas con luces son una atracción para turistas bastante interesante. Lo mejor para hacerse una idea es ver las fotos. Como anecdota decir que la cueva tenía dos entradas: una para turistas chinos y otra para extranjeros. La de extranjeros estaba más arriba y consistía en una tienda con aire de acondicionado. Los chinos, no tenían que subir, no tenían aire acondicionado y no eran "obligados" a comprar recuerdos. Cuenta la leyenda de que te retienen en la tienda diciendo que hay mucha gente para que piques y compres de aburrimiento. Nosotros compramos: un botellín de agua.
Por la noche un paseo por Guilin ciudad. Un poco del estilo de port aventura. Nos dimos un masaje de dos horas por 7 euros. Una hora de pieses y una hora de cuerpo. El masaje era con ropa (el de pieses con zapatos... que no hombre que no) y por tanto a veces raspaba. Encima hacía un daño de co**nes. Así que decidí que nunca más pagaba por sufrir como sufrí ahí. Luego no lo cumplí pues me dí un masaje de pieses cuando vino mi hermano (y éste fue menos doloroso).
Al día siguiente por la mañana fuimos a ver un pueblecillo que supuestamente era menos turístico. Bueno... un poco timo. Más que nada porque fue una actividad extra que tuvimos que pagar. Estuvo bien, pero tampoco genial. Visitar una casa guarra y otra de un carpintero (de ahí la almohada de madera de la foto)... y dar un paseo por el pueblecillo... nada relevante. Bueno sí, el mercado del pueblo. Que cantidad de enfermedades juntas...
Por la tarde para Xian!!! Una de las ciudades más interesantes. Bueno, en realidad todas han resultado serlo por una cosa u otra...
Nota: De las experiencias más realistas que he tenido es haciendole al hombre ese la foto. El tio encantado se sacó un sobresuelo como quien lo quería. La cosa es que paramos a hacer unas fotos a los arrozales. En mitad del campo vaya. Y este hombre que vendría de sus campos o donde fuera pasó por ahí. Como vió que nos llamaba la atención se acercó y tras sacarle todo el mundo fotos no tuvo ni que decir nada. La propina se daba por sentada.
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2 comentarios:
Y la pregunta del millón: ¿A cuanto el big mac?
Preciosos los montes esos llenos de selva al lado del río...
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